Economía verde, su importancia en el desarrollo sostenible

Dr. Francisco Xavier García Jiménez

Lugar de procedencia: México

 

Especialidad en Derecho Penal, Maestría y Licenciatura en Derecho por la Universidad Nacional Autónoma de México. Doctor en Derecho por la misma institución., Perito en Dactiloscopia por el Instituto de Grafología, Grafoscopía y Ciencias S.C.; Perito en grafología por el Instituto de Grafología, Grafoscopía y Ciencias S.C;

 

 

 

 

MSc. Laura Elizabeth García

Lugar de procedencia: México

 

Maestría en Derecho, Universidad Autónoma del Estado de Morelos; actualmente realiza un Doctorado en Derecho y Globalización en la misma alma mater. Es Abogada especialista en legislación ambiental, ha ocupado cargos dentro de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente, a nivel directivo. Ha participado en diversos congresos internacionales de Derecho Ambiental, Desarrollo Sostenible y Ordenamiento Ecológico Territorio.

 

 

 

 

“Nuestro reto primordial es  desacoplar de manera drástica  el crecimiento económico de la utilización de los recursos naturales y la degradación del medio ambiente "

Connie Hedegaard

 

 

Acorde a las nuevas metas de desarrollo sostenible mundial, estamos ante un escenario, que permitirá nuevas oportunidades para el abatimiento de la pobreza a corto plazo, así como también el escenario es propicio para continuar con la transición hacia una economía inclusiva en el entorno global que permitirá grandes beneficios sociales, medioambientales y económicos.

 

De dónde y hacia dónde con la Economía Verde

 

El término economía verde fue acuñado por primera vez por un grupo de destacados economistas ambientales, en un informe para el Gobierno del Reino Unido en 1989, titulado Proyecto para una Economía Verde;  en donde se señala que la economía puede y debe acudir en ayuda de la política medioambiental, así como a los problemas globales tales como el cambio climático, el agotamiento de la capa de ozono, la deforestación tropical y la pérdida de recursos en el mundo en desarrollo.

 

El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, definió la economía verde como un sistema de actividades relacionadas con la producción, distribución y consumo de bienes y servicios que resulta en mejoras del bienestar humano en el largo plazo, sin exponer al mismo tiempo, las generaciones futuras a riesgos ambientales y escasez ecológica significativa; reconociendo que la economía verde puede ofrecer oportunidades de desarrollo económico, así como múltiples beneficios para todas las naciones.

 

Considerando que la economía verde, es un sistema que se traduce en mayor bienestar humano y equidad social, al reducir significativamente los riesgos ambientales y la escases ecológica. Por lo tanto, en una economía verde el papel de las inversiones públicas y privadas, reviste importancia en primer plano, pues ello permite ingresos crecientes y en consecuencia una mayor generación de empleos; estas inversiones también contribuyen a la reducción de la contaminación y las emisiones de carbono, incrementando la eficiencia de energía y recursos, evitando la pérdida de la biodiversidad y los servicios ecosistémicos.

 

En este orden de ideas, la Organización Mundial del Comercio (OMC), que se ocupa de normar el comercio entre las naciones, ha considerado que el desarrollo sostenible es una pieza fundamental en el comercio internacional,  reflejando tal postura, al incluirlo dentro de sus objetivos fijados en la Ronda de Doha.

 

Lo anterior es de gran significado, pues se contempla dentro de las negociaciones multilaterales extender el comercio mundial con medidas encaminadas a la preservación del medio ambiente, y la finalidad de evitar distorsiones en este tipo de intercambios mundiales y en consecuencia  tener bienes y servicios ambientales con un costo menor.

Abordando un poco más en el tema podemos resaltar la importancia de las excepciones consideradas en el artículo XX del GATT (el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y  Comercio), pues en dichas excepciones generales se especifican de forma concreta las medidas comerciales en materia ambiental, que pueden adoptar los miembros y en consecuencia la excepción de la aplicación de las normas de dicho acuerdo; lo que garantiza igualdad de condiciones comerciales a todos sus miembros.

Por lo tanto, la economía verde no es aquella que consume su capital o arriesga la supervivencia humana, por el contrario es un vínculo que ofrece oportunidades para crear trabajos que mejoran la inclusión social, caracterizándose por las ganancias en la calidad del empleo y la reducción en la pobreza.

 

 

 

 

 

El desarrollo sostenible, pieza importante en el escenario

 

“El gran desafío que tenemos en este siglo es tomar una idea que parce abstracta, la de un desarrollo sostenible y transformarla en una realidad para todos los habitantes del planeta”

Kofi Annan.

 

 

El interés en la sostenibilidad medioambiental se ha globalizado, convirtiéndose de un tema importante a uno de interés mundial, lo anterior debido a las constantes muestras de los cambios climáticos extremos, el calentamiento global y la degradación ambiental. Un factor a considerar es el crecimiento de la población, lo que ha producido un aumento en las necesidades de los recursos. A la par con el objeto de satisfacer la creciente demanda de estos recursos, las actividades más industriales también crecieron en todo el mundo.

 

Este aumento de la actividad industrial en los últimos años no consideraban la degradación ambiental resultante, tales como la contaminación del agua, aire y tierra. En consecuencia, al no prever dicha degradación con el crecimiento industrial, los costos que ello representa, han sido mayores que las propuestas de valor de gran parte de la actividad económica.

 

Muchos ecosistemas se han visto perjudicados hasta el punto en que ya no pueden resistir o recuperarse de los desastres naturales como consecuencia de las actividades humanas; desastres tales como el calentamiento global, las inundaciones, condiciones climáticas extremas, entre otras.

 

En este orden de ideas, en el desarrollo sostenible se deben considerar tres componentes fundamentales: medio ambiente, sociedad y economía. El bienestar de estas tres áreas se entrelazan, al observarse que una sociedad saludable y próspera depende de un medio ambiente sano para proporcionar alimentos y recursos, el agua potable y aire limpio para sus ciudadanos.

El paradigma de la sostenibilidad rechaza la afirmación de que la degradación en los ámbitos medioambiental y social, son consecuencias inevitables y aceptables de desarrollo económico. Por lo tanto, se considera que la sostenibilidad sea un paradigma para pensar en un futuro mediato,  en el que las consideraciones ambientales, sociales y económicas están equilibradas en la búsqueda del desarrollo y la mejor calidad de vida.

 

El ambiente durante mucho tiempo ha sido reconocido como un pilar importante en el desarrollo sostenible, junto con preocupaciones sociales y económicas. Sin embargo, con la crisis económica de las últimas décadas, el énfasis de los políticos ha tendido a desplazar hacia la promoción del crecimiento económico, al mismo tiempo que se han enfocado más a la conservación del medio ambiente, situación que  ha sido percibida por algunos como un impedimento para el desarrollo. Ahora bien esta tendencia de crecimiento y conservación ambiental, ha sido promovida con una visión clara y positiva de los beneficios económico, sociales y ambientales que representa, todo ello sin dejar de considerar los efectos desfavorables, que al ser comparados con los beneficios de los ecosistemas naturales, existe un gran costo-beneficio, para los tres sectores.

 

En esta dimensión tenemos que a través de la economía verde, lo objetivos del desarrollo sostenible, se van implementando de forma tal que la creación de condiciones favorables garantizan que la asignación de capital y la ordenación de las decisiones políticas sean acordes a los objetivos señalados, de ahí que la economía verde debe ser vista como el camino económico, ambiental y social, y un camino para el desarrollo sostenible.

 

Aquí es importante mencionar que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), en sus aportes para el desarrollo sostenible, ha establecido que bajo el concepto de crecimiento verde, se deben de considerar, las compras públicas sostenibles, la generación de empleos dignos y verdes, en particular, para mujeres y jóvenes, la eliminación de subsidios perversos, los impuestos verdes, la infraestructura sostenible, la producción agropecuaria sostenible, la energía renovable y la eficiencia energética, el ordenamiento territorial ambientalmente sostenible, la promoción de la ciencia, la investigación, desarrollo e innovación en tecnologías e industrias sostenibles y con alto potencial de crecimiento, y en particular, la promoción de una economía de bajo contenido de carbono.

Ahora bien, en el ámbito del desarrollo sostenible, se han desplegado sinnúmero de formas de cuidar e incluso mejorar el medio ambiente, sin dejar de lado la economía mundial y las necesidades sociales de las personas, en consecuencia; en el desarrollo sostenible el progreso no se mide únicamente por medio de estadísticas económicas.

 

“Se bondadoso con la Tierra. No la heredas de tus padres, la tomas prestada de    tus hijos”.

Antiguo proverbio keniano.

 

El desarrollo sostenible debe ser por su esencia dinámico y evolutivo, pues hoy día la economía verde es el vínculo que puede llevar al logro de todos y cada uno de los objetivos planteados y definidos, no sólo por gobierno, organismos internacionales, organismo no gubernamentales y de más actores que confluyen en su aplicación, sino por la propia sociedad que en voz del medio ambiente han reclamado una aprovechamiento sustentable.

 

México y Nicaragua escenarios de una economía verde, en el contexto del desarrollo sostenible

 

México y Nicaragua al ser países con grandes coincidencias, sociales, económicas y ambientales, tienen la oportunidad de tener un crecimiento económico que permita conciliar con la protección ambiental, en donde destaquen instrumentos de mercado que facilite al sector empresarial la perspectiva de la innovación de valor añadido y nuevas oportunidades competitivas, a través de una economía verde inclusiva.

Nicaragua concibe que la economía verde debe implementase en el contexto del desarrollo sostenible con énfasis especial a la erradicación de la pobreza y esta tiene que ser desarrollada de acuerdo a los principios contenidos en la Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, en particular el principio de responsabilidades comunes pero diferenciadas.

 

En México existe un gran reto para avanzar hacia una economía verde, la cual impacte de manera significativa en el desarrollo del país, no obstante en el Plan Nacional de Desarrollo, 2013-2018,  se ha incorporado la meta nacional de lograr un México Próspero, como parte de la acciones para transitar hacia una economía y un crecimiento verde incluyente.

 

Como parte fundamental de esta transición, en 2010, el gobierno mexicano destacó por su liderazgo para acordar el llamado Acuerdo de Cancún, que estableció́ la creación del Fondo Verde para movilizar de manera anual 100 mil millones de dólares hacia los países en desarrollo para que trabajen en medidas de mitigación contra el cambio climático.

 

Apoyándose en una economía verde, para lograr el desarrollo sostenible, existen proyectos de inversión de gran importancia, tanto en México como en Nicaragua.

 

En México la construcción del nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, en Nicaragua el referido al Canal Interoceánico; son proyectos que sin lugar a duda traerán grandes derramas económicas para sendos países, pero no por ello deben dejar de reflejar grandes beneficios para la sociedad que al mismo tiempo deban de observar las menores afectaciones al medio ambiente, acompañadas con medidas de mitigación trascendentes.

 

Conclusión

Debemos rescatar que la economía verde es más que el medio ambiente en el ámbito de su aplicación; desde una perspectiva de desarrollo, la economía verde podría beneficiar tanto a los países desarrollados y en desarrollo. Siendo el vínculo para nuevas actividades que creen más empleos que las del sector tradicional, aumenten la seguridad energética y la eficiencia industrial; así como debería de reducir la vulnerabilidad de los impactos del cambio climático, la degradación del océano, la desertificación y la pérdida de la biodiversidad, así como los impactos del aire local, el suelo y la contaminación del agua.

Es de puntualizarse que el crecimiento económico, la creación de empleos y los ingresos dependen de recursos y sistemas naturales, lo que implica un gran reto para la humanidad, pues hoy día no se tienen ni los recursos, ni el tiempo para abordar los desafíos ambientales, sociales y económicos de manera aislada, ellos deben ser abordados en conjunto de manera integral y complementaria, y es aquí sin duda el punto de encuentro crucial entre la economía verde y el desarrollo sostenible.

 

 

Artículo de autoría propia.